ENFERMERÍA BASADA EN LA EVIDENCIA:

MÉTODO CIENTÍFICO EN CIENCIAS DE LA SALUD

 

 

 

 

Vicent Modesto i Alapont (Pediatra)

UCIP/Rea. Servicio de Anestesia. Hospital Infantil “La Fe”

Comisión de Medicina Basada en la Evidencia

Hospital Universitari “La Fe” (València)


            En los años ochenta, los responsables del Programa de Docencia para Residentes de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la McMaster University de Ontario (Canadá) denominaron “Medicina Basada en la Evidencia” (MBE) a una nueva estrategia de aprender y practicar la medicina que ya llevaba desarrollándose durante una década en dicho centro[1] y que fue luego adoptada por otros, entre ellos la Oxford University en Inglaterra. Supone una revolución tan profunda que se ha considerado como un “nuevo paradigma”[2] de la práctica clínica, y se enraíza en la aplicación directa a la toma de las decisiones habituales en la labor diaria de los profesionales de la salud (delante de un enfermo individual y concreto), de los conocimientos derivados de las ciencias básicas Bioestadística, Epidemiología Clínica y Metodología de la Investigación Científica.

            Para la MBE, la práctica médica correcta se sustenta en la integración de dos pilares[3]: el arte y la ciencia. El primero es la maestría y experiencia clínica individual del médico, el dominio y el juicio que los clínicos desarrollan a lo largo de su experiencia en la práctica. El segundo es el conocimiento científico obtenido mediante el análisis sistemático y riguroso de las mejores pruebas científicas disponibles en la literatura sobre ciencias de la salud, especialmente de la investigación centrada en el paciente y referida a la demostración de eficacia y seguridad de las intervenciones preventivas, rehabilitadoras o terapéuticas, a la potencia de los marcadores pronósticos, y a la exactitud y precisión de los tests diagnósticos. Queda desprestigiado el conocimiento derivado sólo de la doctrina y el saber médico tradicional (lo que “se ha hecho siempre”, lo que “pone en los libros”), de la “seducción” o en el principio de autoridad (el valor de las opiniones de los colegas y maestros con muchos años de experiencia y un asombroso “currículum”), o de la inducción realizada con el sentido común y basada en la comprensión de las teorías fisiopatológicas y los mecanismos básicos de la enfermedad (“tal medicación seguro que funciona porque inhibe tal mecanismo de acción”).

La práctica de la MBE se dio a conocer a la comunidad científica internacional en 19922, que la identificó como un enfoque “maravillosamente refrescante” y pronto reconoció en ella la resurrección de la llamada Médecine d’Observation practicada por Pierre Charles Alexandre Louis y la Escuela de París hacia 1830[4] como reacción a la medicina especulativa. A pesar de algunas críticas y reticencias iniciales[5],[6], ha alcanzado una extraordinaria difusión, y su uso se ha generalizado gracias a la serie Cómo mantenerse al día con la literatura médica[7], las Guías para los usuarios de la literatura médica[8], la publicación del libro Medicina Basada en la Evidencia: Cómo practicar y enseñar la MBE[9] (que ha sido traducido al castellano y del que ya se han realizado dos ediciones), la aparición de revistas especificamente dedicadas (Best Evidence, Clinical Evidence,..), de centros e instituciones como la Colaboración Cochrane, el Centre for MBE  del NHS Trust británico o el programa de talleres CASP (Critical Appraisal Skills Program)  y, sobretodo, a la interminable lista de referencias al tema accesible mediante la internet. Se ha estudiado el espectacular crecimiento de la MBE en la literatura médica recogida en las bases de datos EMBASE (Excerpta Medica/Elsevier)[10] y MEDLINE18 , y tanto Ellis[11] como Gill[12] han comprobado que actualmente el 80% de los pacientes atendidos tanto en hospitales como ambulatorios reciben intervenciones avaladas por la mejor evidencia científica disponible. Se considera que “en el siglo XXI el responsable de tomar decisiones sobre la asistencia sanitaria tendrá que practicar la toma de decisiones basada en la evidencia”[13].

En España la MBE (cuya correcta denominación en castellano debería ser “Medicina basada en Pruebas Científicas”[14]) también ha penetrado con fuerza y, por ejemplo, la prestigiosa revista Medicina Clínica de Barcelona ha publicado ya dos suplementos especiales para enseñar correctamente su uso[15],[16]. Los pediatras españoles, siguiendo las recomendaciones de nuestros colegas norteamericanos[17], consideramos ya a la “Pediatría Basada en la Evidencia” como un aprendizaje imprescindible[18],[19],[20],[21].

La fundadora de la enfermería profesional, Florence Nightingale, comprendió bien la importancia del método científico. Analizando estadísticamente los datos cuidadosamente recogidos durante la guerra de Crimea, publicó en 1859 su libro Notes on Nursing  en el que demostraba una caída (del 42 al 2’2%) de la tasa de mortalidad de los soldados ingleses como resultado de sus cuidados de enfermería, y también utilizó la estadística para apoyar su argumento en pro de la reforma de los cuidados médicos en los hospitales civiles y militares. Fue elegida miembro de honor de la Sociedad de Estadística en 1860. A pesar de su ejemplo, la enfermería no ha sido tradicionalmente una profesión “basada en evidencia”: Hunt[22] y Camiah[23] han objetivado que la mayoría de las prácticas de enfermería son rituales asentados en la experiencia y la tradición.

En 1990, la S.E.E.C.I.P.N. organizó en València su XI REUNIÓN NACIONAL DE ENFERMERIA DE CUIDADOS INTENSIVOS PEDIÁTRICOS Y NEONATALES, y la primera Mesa Redonda versó sobre “Investigación en Enfermería”. Las principales conclusiones fueron que la enfermería tiene mucho que aportar al conocimiento científico para la resolución de los problemas de salud y enfermedad de los niños, y que para ello la enfermería pediátrica debe realizar investigación científica rigurosa y aprender a aplicar el saber derivado de esta investigación al cuidado de los niños[24]. Curiosamente, ambas conclusiones han sido recientemente señaladas por dos de las instituciones mas prestigiosas de la enfermería profesional, el International Council of Nurses (ICN) y el National Institute of Nursing Research (NCNR), como los objetivos más importantes de la investigación en enfermería[25].

Desde entonces, y al amparo de la MBE, la enfermería de todo el mundo también ha desarrollado la exigencia de una prestación sanitaria basada en fundamentos rigurosos avalados científicamente[26]. Así ha surgido la “Enfermería Basada en la Evidencia” (EBE)[27],[28]: en 1997 se celebra en Londres, bajo los auspicios del Royal Collage of Nursing y la revista Nursing Standard, la “1st Nacional Conference on Evidence Based Nursing”, y en 1998 aparece la revista Evidence Based Nursing. Hasta la fecha se han identificado, en la literatura sobre áreas de la práctica de la enfermería, 522 ensayos clínicos aleatorizados[29] y 36 Revisiones Sistemáticas sobre efectividad[30].

Al igual que en MBE, ante un problema concreto de la practica diaria de cuidados de enfermería, la aplicación de la EBE sigue una serie de etapas:

1.- Formulación de una pregunta estructurada y relevante. El problema concreto (diagnóstico, pronóstico, etiología/factores de riesgo, aspectos económicos,...) se traduce en una Pregunta que consta de 4 partes: Situación o Población objeto, Intervención nueva a estudio o experimental, Intervención habitual o control, Variables resultado o efecto como vamos a medir la efectividad. Por ejemplo, una buena pregunta estructurada sería: ¿En RN pretérmino que no se pueden alimentar por succión (Población objeto), la colocación de una sonda orogástrica (experimental) frente a la sonda nasogástrica (control) es mejor tolerada, medida en veces que se sale la sonda o en días que pasan hasta que se alcanza la completa nutrición por vía enteral,... (Resultado)?.

2.- Búsqueda bibliográfica exhaustiva. Los usuarios de la EBE adquieren gran destreza en el manejo de las bases de datos de literatura sanitaria (primarias y secundarias) para recuperar toda la información relevante sobre el tema. El uso de la informática es de gran apoyo durante esta fase.

3.- Valoración crítica y rigurosa de los documentos recuperados. Es la fase más característica del proceso. Los usuarios aprenden las “reglas de evidencia”, una serie de conocimientos básicos en estadística y diseño de investigaciones, mediante las cuales se hacen maestros en analizar críticamente la validez científica de los artículos recuperados8. Desgraciadamente, la inmensa mayoría de los trabajos carecen de rigor metodológico o de relevancia clínica, por lo que no aportan conocimiento científico válido.

4.- Aplicación de la mejor evidencia científica disponible al cuidado de nuestros pacientes. En esta fase es en la que el conocimiento obtenido científicamente es tamizado por la experiencia y el buen juicio del profesional sanitario, para aplicarlo al cuidado de un paciente concreto, según sus especiales demandas y valores, los recursos disponibles, sin olvidar el compromiso legal y ético que implica toda intervención profesional. Posiblemente esta es la fase más importante y difícil de todas.

5.- Re-evaluar nuestro resultado para comprobar que la aplicación de la atención sanitaria basada en evidencia esta mejorando la calidad de vida de nuestros pacientes.

Para la adquisición de las habilidades que implican todas estas etapas se han publicado recientemente unas estupendas guías prácticas[31],[32],[33]. A pesar de que se han detectado una serie de problemas y dificultades en su desarrollo[34], un reciente meta-análisis[35] de 84 estudios experimentales de intervenciones de enfermería (realizadas sin que fuesen requeridas por el médico) demuestra que la EBE funciona: para la práctica del cuidado de la salud, la aplicación de las medidas de enfermería cuya efectividad se ha comprobado con investigaciones rigurosas es mejor que la aplicación de medidas rutinarias o intervenciones control, pues mejoran el área conductual, del conocimiento, fisiológica y psicológica de los pacientes.

Para cimentar sólidamente el espectacular desarrollo que están actualmente obteniendo las Prácticas Sanitarias “basadas en evidencia” (MBE, EBE, etc...) nos parece muy adecuado que volvamos a los orígenes del problema y nos planteemos de nuevo las preguntas fundamentales: ¿Cómo funciona el método científico?, ¿Cómo somos capaces los humanos de obtener conocimiento sólido acerca de la realidad del mundo de los fenómenos naturales?, ¿Son la Medicina y la Enfermería una Ciencia?, ¿Cómo se aplica el método científico a las ciencias de la Salud? o, mas prosaicamente, ¿Por qué debemos creer a los científicos y no a los magos, curanderos o practicantes de medicinas alternativas?.

En la conferencia de clausura de esta reunión intentaremos responder a estos interrogantes estudiando sucintamente los fenómenos de la naturaleza y los mecanismos lógicos mediante los cuales nuestra razón es capaz de establecer conocimiento válido, para adentrarnos posteriormente en la descripción detallada del método científico aplicado a las ciencias de la salud. Con todo ello intentaremos demostrar que no debemos creer las predicciones y teorías a las que no lleguemos mediante el método científico porque no sabemos qué probabilidad tenemos de equivocarnos. Una afirmación se convierte en verdad científica  cuando el que la hace es capaz de cuantificar la probabilidad de que sea mentira[36]. Para estimar con rigor esta probabilidad debemos utilizar la estadística.

 


 

Cuadro de texto: HIPÓTESIS CORROBORADA PROVISIONALMENTECuadro de texto: HIPÓTESIS FALSADA:  REVISAR LA TEORÍA
 

Cuadro de texto: Modus tollens 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


1.- VARIABLES ADECUADAS Y CÁLCULOS BIEN HECHOS:

      Computadora

         Condiciones de aplicación de los test estadísticos

 

2.- REQUISITOS DE EXPERIMENTO ALEATORIO para que pueda modelizarse por la estadística y la teoría de probabilidades (razonamiento deductivo)

          Distribución al azar pura (muestreo aleatorio)

          No pérdidas en el seguimiento

          Análisis según criterio de "Intención de Tratar"

 

3.- REQUISITOS DE CAUSALIDAD

          Sir A.B. Hill (1965) - U.S. Surgeon General (1964-89)

         

4.- AUSENCIA DE ERROR SISTEMÁTICO (SESGOS)

          Aleatorización y Muestra Grande (n>30-50)

          Control de la confusión e interacción (A. multivar.)

          Enmascaramiento

          Evitar sesgo de selección (muestra no representativa)

          Evitar sesgo de información o de Clasif. Errónea

          Evitar el sesgo de publicación

 

5.- COMPARABILIDAD DE LOS GRUPOS

          "La asunción básica de los diseños experimentales es el control de todos los elementos extraños a la relación estímulo-respuesta: que los grupos que se comparen sean idénticos, excepto en la intervención que se evalúa. La mejor manera de conseguir la comparabilidad es la aleatorización: si los grupos así obtenidos son comparables, cualquier diferencia observada entre ellos al finalizar el experimento puede ser atribuida causalmente a la intervención."

CRITERIOS DE CAUSALIDAD (Sir Austin B. Hill, 1965):

 

        Relación CAUSA - EFECTO = Juicio de valor: "La mayoría de los estudios de investigación clínica y epidemiológica tienen por objeto identificar la existencia de una potencial relación causal entre el factor de estudio (exposición/tratamiento) y la variable de respuesta (enfermedad/curación). No se trata, por tanto, de determinar si existe una asociación matemática de ambas variables a nivel poblacional, sino de establecer si ésta es del tipo causa-efecto, excluyendo todas las otras posibles explicaciones alternativas de la relación observada."

      

1.- Estudio : Diseño adecuado + Validez Interna

 

2.- Criterios mayores

 

·      Precedencia temporal correcta (E. Prospectivo):       Una intervención puede ser considerada causa de la reducción en el riesgo de una enfermedad/anormalidad perinatal si, y sólo sí, aquella se aplicó antes del momento en el que se desarrolló ésta

 

·      Plausibilidad biológica: Un mecanismo biológicamente plausible debe ser capaz de explicar por qué tal relación podría darse el caso de ocurrir

 

·      Consistencia: Rara vez estudios únicos son definitivos. Resultados concordantes aportados por varios estudios diferentes realizados en poblaciones distintas y por investigadores diversos aportan más peso a la hipótesis de causalidad. Si los resultados de varios trabajos son inconsistentes, debería estudiarse primero la calidad metodológica de los estudios, pero no se excluye la causalidad

 

·      Exclusión de explicaciones alternativas (Confusores): La profundidad con la que se han estudiado posibles explicaciones alternativas es un criterio importante a la hora de juzgar la causalidad

 

 


 

 

3.- Otros criterios

 

·      Gradiente dosis-respuesta: Si un factor es efectivamente la causa de una enfermedad, normalmente (aunque no invariablemente) a mayor exposición al factor mayor riesgo de enfermedad. Tal relación dosis-respuesta no siempre aparece, porque algunas importantes relaciones biológicas son dicotómicas y se debe alcanzar cierto nivel umbral para observarse la respuesta. La ausencia de este gradiente no excluye causalidad: su presencia la refuerza

 

·      Magnitud de la fuerza de asociación (RR/OR, DR) y Precisión de la estimación (IC estrecho)

 

·      Efecto del cese de exposición: A no ser que exista un efecto mantenido, cuando una intervención tiene un efecto beneficioso el beneficio debe desaparecer cuando aquella se elimina de la población

 

                                                           U.S. Surgeon General 1965: Smoking and Health

             U.S Surgeon General 1990: Criteria for evaluating evidence regarding the effectiveness of perinatal interventions

 

 

 

 

 


Grado de recomendación

Nivel de evidencia

TERAPIA

PREVENCION

ETIOLOGÍA

FAC. RIESGO

PRONÓSTICO

DIAGNÓSTICO

 

 

 

 

A

 

1a

 

RS[37] (heterogeneidad[38] ENS) de EACs

RS (heterogeneidad38 ENS) de Est. de cohortes “de inicio”

RS (heterogeneidad38 ENS) de Est. de test diagnósticos en medios de muy baja prevalencia

GPC[39] validada con un test metodológico

 

 

1b

 

 

EAC[40] con IC estrecho

 

 

Est. de cohorte “de inicio”

con pérdidas < 20%

Comparación objetiva, ciega e independiente de una muestra al azar de pacientes consecutivos de un espectro apropiado[41], a todos los cuales se les ha realizado tanto el test de diagnóstico como la prueba de referencia

1c

“Todo o nada”[42]

Serie de casos de“Todo o nada”42

EspINs o SenOUTs absolutos[43]

Cuadro de texto: Niveles de evidencia y Grado de las Recomendaciones
NHS R&D Center for Evidence-Based Medicine.
 Oxford & McMaster Universities. 		         Nov 1999

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


B

 

2a

RS (heterogeneidad38 ENS) de

estudios de cohortes

RS (heterogeneidad38 ENS) de Est. de cohortes retrospectivo o de los grupos de control no tratados en un EAC

RS (heterogeneidad38 ENS) de Est. de test diagnósticos en medios de alta prevalencia

 

 

 

 

2b

 

 

 

Est. de cohorte prospectivo, incluyendo EAC de baja calidad

(mal aleatorizado, > 20% pérdidas, análisis no “ITT”, ...)

 

 

 

 

Est. de cohortes retrospectivo o de los grupos de control no tratados de un EAC

Cualquiera de:

-          Comparación no independiente, no ciega o no objetiva

-          Estudio realizado sobre un conjunto no consecutivo de pacientes, o confinado a un espectro muy estrecho de individuos (o ambos), en todos los cuales se ha practicado tanto el test como la prueba standard

GPC39 no validada

3a

RS (heterogeneidad38 ENS) de

estudios de casos-controles

 

 

 

 

3b

 

 

Est. de casos-controles

 

Comparación objetiva, ciega e independiente de un apropiado espectro41, pero en el que la prueba standard no de ha aplicado a todos los pacientes del estudio.

 

 

 

 

C

 

 

 

 

4

 

 

 

Serie de casos,

incluyendo cohortes y casos-controles de baja calidad

 

 

 

Serie de casos,

incluyendo Est de cohortes

 de baja calidad

Cualquiera de:

-          Prueba standard no es objetiva, ciega o independiente

-          Los positivos o negativos del test se han verificado utilizando diferentes pruebas standard

Estudio realizado sobre un espectro inapropiado de pacientes

 

 

D

 

 

5

EAC con IC muy amplio (no excluye beneficios o riesgos de importancia clínica)

RS con heterogeneidad estadísticamente significativa

Opinión de expertos

sin filtro metodológico o basadas en principios fisiológicos, líneas de investigación,

“la experiencia” de los autores, etc...

Tipo de Estudio

Intervención

Fuente de conocimiento

Evidencia

OPINIÓN

 

No

 

"Seducción" (Fé)

Grado V

OBSERVACIÓN

Descriptivo

 

Inducción

Grado IV

Analítico

Caso-Control

Grado III

Cohortes

Grado II

INTERVENCIÓN

Quasi-Experimental

No al azar

EXPERIMENTAL

Aleatorización

Deducción

Grado I

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

“El ultimo paso a la hora de aplicar una cosmovisión científica consiste en poner a prueba una creencia nueva. Cuando era un muchacho interesado en la naturaleza, leí en uno de mis libros que los mapaches lavan siempre su comida antes de comérsela. Mi padre me había dicho lo mismo y, por otra parte, siempre había visto a los mapaches haciendo chasquear su comida junto a un torrente, de modo que no tenía demasiadas razones para dudar. El libro explicaba que su conducta no consistía realmente en limpiar los alimentos, sino en humedecerlos, debido a que los mapaches carecen de glándulas salivales. Me parecía una explicación razonable, y durante mucho tiempo conservé en mi cabeza aquel fragmento de saber tradicional, que pasó a formar parte de mi propia infancia.

Un verano, sin embargo, durante un periodo de prolongada sequía, una familia de mapaches hambrientos empezó a acercarse hasta nuestra casa cada día al anochecer en busca de comida. Nos fue imposible no ayudarlos, y empezamos a comprarles galletas de perro, que guardábamos en un cobertizo detrás de la casa. Dado que los pobres mapaches no tenían glándulas salivares, yo solía sacar primero una olla con agua para que pudieran humedecer su comida. Luego, en cuanto abría el cobertizo y sacaba la bolsa de papel con las galletas, se arremolinaban a mi alrededor. Sin embargo, muy pronto descubrí que, apenas oían el ruido de la bolsa de papel, los mapaches empezaban a salivar: la saliva caía literalmente de sus fauces. ¡Y eso que no tenían glándulas salivares!. Después de esto probé a darles de comer sin olla de agua. No pareció importarles: comían de todas formas. Si el agua estaba allí, la usaban; si no estaban, se iban derechos a la comida. Sigo sin saber por qué a los mapaches les gusta mojar sus alimentos con el agua; supongo que los lavan. La moraleja es que, por muy plausible que parezca una teoría, el experimento tiene siempre la última palabra.[44]

 

Robert L Park (2001) Ciencia o Vudú: de la ingenuidad al fraude científico. 1° edición. Barcelona: Grijalbo Mondadori

 

 

 

“ Bien, esta es la situación actual. Ahora les explicaré como buscar una nueva ley.

Por regla general, la búsqueda de nuevas leyes sigue los pasos que voy a describir. Primero la conjeturamos. A continuación calculamos las consecuencias de nuestra idea primitiva para ver cuales serían las consecuencias de ser cierta nuestra conjetura. Comparamos luego los resultados de nuestros cálculos con lo que sabemos acerca de la naturaleza, por los experimentos, para ver si cuadran. Si están en desacuerdo con los experimentos es que la conjetura está equivocada. En esta simple afirmación radica la clave de la ciencia. No importa que nuestra conjetura sea preciosa, ni lo listo que sea uno, ni el nombre del autor. Si los cálculos no concuerdan con lo observado la conjetura no vale. Y eso es todo. Es cierto que a todo ello hay que darle varias vueltas antes de emitir un veredicto definitivo, porque puede haber habido un error experimental, o algún detalle del experimento que haya pasado inadvertido, como un poco de suciedad, o que haya habido errores en el momento de transcribir los resultados. Todo esto es obvio, de manera que cuando hable de que los cálculos no concuerdan con lo observado, se sobreentiende que el experimento y los propios cálculos han sido comprobados varias veces para certificar que las consecuencias calculadas son las consecuencias lógicas de nuestra conjetura y que, en última instancia, están en desacuerdo con un experimento cuidadosamente verificado.

Ya se habrán dado cuenta de que por este método es posible intentar demostrar la falsedad de cualquier teoría. Si tenemos una teoría estructurada, una conjetura auténticamente científica, a partir de la cual puedan calcularse consecuencias que puedan contrastarse experimentalmente, es posible en principio acabar con ella. Existe siempre la posibilidad de demostrar la falsedad de una teoría bien formulada; pero observen que nunca podemos demostrar su verdad.[45]

 

      Richard P Feynmam (2001) El carácter de la ley física. 1° edición. Barcelona: Tusquets editores.


    



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[36] Carrasco JL (1995). El método estadístico en la investigación médica. 6° Edición. Madrid: Editorial Ciencia 3. pág 13.

[37] RS: Revisión sistemática y meta-análisis.

[38] HETEROGENEIDAD estadísticamente no significativa: Una RS que no presente grandes variaciones en la dirección de los resultados entre los diferentes estudios individuales (semejen muestras de la misma población) con el modelo de efectos fijos o aleatorios.

[39] GPC: Guía o “protocolo” de práctica clínica

[40] EAC: Ensayo aleatorizado y controlado (“Ensayo clínico” puro). Si el IC es tan ancho que no excluye beneficios o riesgos clínicamente significativos, sólo puede generar recomendaciones Grado D.

[41] ESPECTRO APROPIADO: Es una cohorte de pacientes que reúnen los criterios para que en ellos se realice el despistaje diagnóstico, en condiciones normales. Un espectro inapropiado compara pacientes en los que ya se sabe que presentan la enfermedad con pacientes diagnosticados de alguna otra condición.

[42] Este criterio es cubierto por medidas introducidas históricamente antes del advenimiento de los métodos experimentales en clínica (p. ej. la Penicilina). Se da en enfermedades en que antes de que el tratamiento estuviera disponible TODOS los pacientes morían, y hoy algunos sobreviven; o antes de disponer del tratamiento alguno de los pacientes se moría, pero hoy NADIE muere de ellas.

[43] Un EspIN absoluto es un hallazgo diagnóstico con una especificidad tan alta que un resultado positivo prácticamente confirma el diagnóstico. Un SenOUT absoluto es un hallazgo diagnóstico tan sensible, que un resultado negativo prácticamente excluye el diagnóstico.

[44] Park RL (2001). Ciencia o Vudú: de la ingenuidad al fraude científico. 1° Edición. Barcelona: Grijalbo Mondadori

[45] Feynmen RP (2000). El carácter de la ley física. 1° Edición. Barcelona: Tusquets editores